Ir al contenido principal

La “defensa de la productividad” como mandato a los poderes públicos. (revisado)

       Para finalizar con el tema de la “defensa de la productividad” creo necesario clarificar cual es su exacta posición en el texto constitucional, y de paso la de los restantes componentes del artículo 38 de la Constitución. Así, en dicho artículo encontramos:

1)      La “libertad de empresa”: que es un derecho fundamental, de carácter subjetivo, que vincula a todos poderes públicos, cuyo contenido esencial es directamente aplicable y debe se garantizado por la ley. Dicho contenido esencial adelanto ya incluye: a) libre acceso y salida incondicionados de la actividad empresarial, y b) autonomía organizativa (o “poder de dirección” en terminología económica) para la ordenación de los factores de producción.

2)      La “economía de mercado”: es el marco donde se desarrolla la “libertad de empresa”, pero ambos términos no son equivalentes en términos jurídico-constitucionales. Se configura como una garantía institucional y por tanto depende del legislador su concreción. Son parte de la “economía de mercado”: la legislación societaria, sobre competencia, publicidad engañosa y en general toda la “legislación mercantil” (cuya competencia es, además, exclusiva del Estado, en virtud del 149.1.6º CE). Estos desarrollos legales podrían contravenir el derecho fundamental si interfieriesen con el contenido esencial (reducto mínimo de libertad que no puede ser traspasado) del derecho.   


     Como explique, sin embargo, el Tribunal Constitucional español desde sus primeras sentencias ha confundido la “libre empresa” y la “economía de mercado”, hasta el punto de convertir también a la primera en un “instituto legal”, estableciendo su contenido esencial en el mero derecho a acceder al mercado sectorial en condiciones de igualdad (igualdad legal) con el resto de competidores  en dicho sector [sobre las objeciones a esta tesis jurisprudencial puede consultarse el trabajo de Manuel ARAGÓN REYES: “El contenido esencial del derecho constitucional a la libertad de empresa”, en Estudios de Derecho Constitucional, CEPC (2009)].

    Pues bien, después de esto llegamos al tercer componente del artículo 38, la “defensa de la productividad” que la Constitución atribuye a los poderes públicos en general. Ahora es cuando tengo que rectificar algo que dice en las otras anotaciones, la identificación de esta como una “garantía institucional” o “instituto legal”. La redacción del articulo es en este caso de gran ayuda pues nos dice:
 los poderes públicos (no solo el Legislador) garantizan y protegen su ejercicio (el de la libre empresa) y la defensa de la productividad
   Se sitúa, pues, a la misma altura que el derecho fundamental en cuanto a garantía y protección que deben prestarle todos los poderes públicos, no solo a Legislador o el Ejecutivo en funciones normativas. Aunque no podemos, en puridad, definirlo como un derecho subjetivo, si lo sería como mandato (mandato de productividad) que orienta la actuación de los poderes públicos, incluido el poder judicial, quienes tienen el deber de defenderla (“defensa de”) en aquellos casos en que se vea atacada, y deben expulsar del ordenamiento jurídico normas y prácticas contrarias a la misma, como, por ejemplo, la de ligar en los convenios salarios e inflación. Esto me lleva a considerar el uso del "mandato de productividad" como canon de interpretación y validez de las normas y contratos, y también de los convenios colectivos.

     La consecuencia para el problema que plantee en la anotación inicial, es que las cláusulas convencionales de vinculación de los salarios e inflación son, a mi juicio, directamente anulables por los tribunales, mientras que en caso de fijarse por Ley debería ser el Tribunal Constitucional quien procediese a declarar su inconstitucionalidad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LOS REFERENDUMS EN SERIO.

Mi opinión sobre la democracia directa , con matizaciones, ha cambiado poco a lo largo de los años, y sigue siendo restrictiva. Esto se acentúa por el hecho de ser español y que en nuestra cultura democrática existen recelos hacia esta forma de participación política debido a la experiencia histórica. La democracia directa establece una relación Ciudadanía-Gobierno donde se prescinde de los intermediarios propios de la democracia representativa y pluralista, que son los partidos políticos y parlamentos. En 1978, cuando se diseñó la vigente Constitución española se buscaba lo contrario, al venir de una dictadura que proscribió la pluralidad, había que potenciar la democracia de partidos y el gobierno representativo. En aquel momento solo Manuel Fraga defendió una mayor apertura a fórmulas de democracia directa (no solo el referéndum, también la iniciativa legislativa popular, incluida en la reforma de la Constitución [1] ) que fue rechazada por le resto de ponentes y partidos. Curios...

Suspender la Autonomía catalana y la solución a la irlandesa (revisado)

Lo ocurrido los días 6 y 7 de septiembre de 2017 en el Parlamento de Cataluña (en adelante Parlament) con la aprobación por el procedimiento de lectura única tanto de la Ley de Referéndum de secesión (y el subsiguiente decreto de convocatoria de de la Generalitat para el 1 de octubre) y de la Ley de transitoriedad [ 1 ] representa un auténtico golpe de Estado, aunque para el mismo no se hayan utilizado armas, se ha prescindido de los procedimientos establecidos en el propio Estatuto y leyes catalanas -incluido el informe preceptivo y vinculante ante el Tribunal de Garantías Estatutarias-, y contraviniendo la Constitución y jurisprudencia del Tribunal Constitucional sobre referendos de autodeterminación y secesión territorial. Tal hecho me lleva a posicionarse inequívocamente a favor de la intervención y suspensión de la actual autonomía catalana, ya que se han roto todos los puentes entre una parte de la sociedad catalana y sus representantes electos, siendo que el independentism...

Salarios, inflación y competitividad. En defensa de la libertad de empresa.

      Esta semana tuvo lugar el Acuerdo entre la patronal y los sindicatos, teóricos representantes de los empresarios y trabajadores en el llamado “dialogo social”. Este Acuerdo constituye un paso más en la imprescindible reforma de nuestro mercado laboral   ( uno de los más rígidos y obsoletos del mundo desarrollado ) iniciada hace ya la friolera de 9 meses con el polémico Real Decreto-Ley 10/2010, de 16 de junio (algunas reflexiones sobre el mismo   aquí ) y destinada a detener la destrucción masiva de empleo a consecuencia de   la crisis   económica.  Los dos elementos del acuerdo más destacados en Prensa han sido la asunción por parte de la patronal de la   gestión de las mutuas de accidentes laborales   (y el control de las altas y bajas), vieja reivindicación que buscaría racionalizar su funcionamiento y mejorar la integración de estás entidades privadas en el conjunto del sistema sanitario público y de la seguridad social es...